miércoles, 12 de abril de 2006

Desde el Infierno



Prefacio:

El cielo era gris, casi plata. No había sido como una despedida, aquel día fue como un accidentado encuentro que determinó el irremediable final de una vieja relación de locura juvenil, que terminaría algo turbulenta, sin respuestas, con muchas preguntas y con un desenlace aún amorfo e inconcluso; eran inicios de Octubre.
Recuerdo que visite varias veces el lugar donde nos vimos por última vez, como si se tratase de una especie de ritual solamente válido en mi cabeza, solo para asegurarme que seguía en pie, tanto la estructura como el extraño diseño de aquél graffiti, que aunque hubiera sido tan ajeno a mi en un pasado, hoy era ya un nostálgico vestigio con importancia para mis recuerdos, que parecía esperarme todos los días para evocar en mi toda aquella época. Y aún así, fue cuestión solo de algunos meses, para que el antiguo sitio, pereciera entre el tiempo; Lo visite día tras día, hasta que le derrumbaron finalmente.
Yo era un vago adolescente, en ese entonces y quizá por esa elástica y despreocupada forma de ser y vivir, ahora me es difícil recordar, muchas cosas, de la manera en que realmente sucedieron.
Por veces simplemente no se que fue real y que no, aveces lo distingo por la sensación del clima que viene anexa al recuerdo en sí, o algunas otras veces, encuentro en mis memorias un olor distintivo, que brilla como si se tratase de luz, cada que le miro de nuevo, suelen ser algunos de mis métodos, más aun así, no puedo asegurar que sean totalmente ciertos. Por momentos... cuando cierro los ojos, recuerdo fragmentos de lo que supongo debió quedarse detrás en aquel fatídico día, el día del incidente algo de mi definitivamente se fue para no volver.
Por momentos algunas de las imágenes que veo en distintos sitios, parecieran ser alguna clase de imitación mal instaurada, de objetos o lugares que se que ya he visto antes en algún sitio u otro.
Después del incidente, recuerdo que mis ojos no podían percibir con mucho acierto los colores, no sabría si fuese solo confusión temporal del desorden traumático natural, o quizá una percepción alterada, que solo pertenecía a una generalidad solamente mía. Los juegos de mi mente solían o al menos parecian más severos en ese entonces.
El clima era como un negro total, donde solo resaltan las ideas más radiantes, el fondo está en paz y tranquilo, contiene un calidez espesa, un viento casi imperceptible pero lo suficiente precente para sentirse agradable a la piel.
Es como una amnesia neutra, una amnesia que no produce desesperación alguna, un pequeño escenario donde una serie de recuerdos creados de una imaginación, van  poco a poco sustituyendo lo que alguna vez fue real, recuerdos sintéticos  que juegan entre ellos para crear un lenguaje nuevo, como un mar en calma, extrañamente cristalino e interminable.
Después de todo, porque querría conservar los recuerdos reales del aquel repudiado Incidente que habría tomado lugar hace apenas hace una semana. El vecindario lleno de mirones, mientras una ambulancia, tratando apresuradamente de mantener estable a un inconciente ser que previos minutos antes habría tratado de quitarse la vida.
Mas sinembargo son los recuerdos que mezclados con la imaginación,  son los más presentes. Aquella luz de carácter desigual, posando sobre mis ojos mas es extrañamente difuso aun para mi, no se si tengo los ojos abiertos o cerrados, mas escucho ese ruido metálico de las máquinas en la sala, no se si esta en mi frecuencia de escucha solamente o que aun en mi sentido del gusto ya se ha adherido ese sabor a hierro que encuentro tan desagradable. Es el aire y algo mas lo que se cuela en mi cabeza o que es?...


El Regalo Extraviado.
Mi visión se oscurece y me desvanezco suavemente… de aqui solo existen dos versiones, aunque algo dentro de mi sugiere que ambas sucedieron más el orden es difuso o fue quizá en un tiempo paralelo? ambas situaciones sucediendo en tiempos muy parecidos con solo un pequeño desajuste de tiempo que se refleja en un pequeño desfase de segundos?.
Cuando abrí mis ojos, me encontraba hincado, engarrotado, con las rodillas fuertemente clavadas al piso, sin poder moverme, hacia un frío tan difícil de describir, era un frío que superaba más allá de mi físico, como si mi alma pudiese sentir frío y no uno común, era un frío tan intenso, que me causaba un doloroso llanto, pues daba una incómoda sensación, de hielo sobre mis ojos, con cada lagrimeo.
No podía abrir mis ojos con naturalidad, me dolían, también lo hacían mis manos, mi cuerpo e inclusive mi alma. El frío era tan intenso que no podía ni siquiera moverme. Y aún así, de lo poco que logré a vislumbrar, me encontraba a su vez en un lugar de aspecto hermoso, con una belleza intrínseca de proporciones enormes. Sobre de mi, habia un enorme cielo rojo, cuyas dimensiones se extendían más allá de lo que mi recortada visión podía percibir. Era un lugar enorme, hablamos de hectáreas que se extendían a los largo y ancho de el sitio en donde me encontraba. Todo en un terreno de carácter desigual, entre tejido con grandes montañas aleatorias y valles amplios, de entre los que sobresalía por su magnificencia, al centro del paisaje, un gran lago, cuya superficie de aguas cristalinas reflejaban la luz de ese gigante sol rojo, que teñía todo el lugar con esa luz que aunque tenue en intensidad, era la luz que cubría y alumbraba sin descanso aquellas vastas extensiones de tierra. Era bello, hermoso mas sinembargo lloraba tanto y tan amargamente que me era casi imposible apreciarlo.
Mientras intentaba sobreponerme ante tal abrumadora sensación, entre los trabajosos segundos en los que podía mantener tambaleante mi vista quieta, observe como una silueta pequeña se aproximaba a lo lejos. Caminaba lento, sin prisa, como si aquel extraño frío no le afectase en absoluto, firme y sin titubear ni un segundo, totalmente adaptada a aquel extraño lugar, con suaves y silenciosos pasos llego a mi finalmente y se colocó estática al frente mio.

Su cabello era largo, negro y maravilloso, parecía emitir un brillo rojizo, cada que el aire sacudía sus delgados cabellos al viento, su piel era pálida, como si de inexplicable nieve se tratase, su rostro sin expresión, transmitía una eterna tristeza que en contraste con sus bellos ropajes de gran elegancia, evocaban una belleza completamente surreal, extrema y al mismo tiempo irreal; Era equiparable sin duda alguna a la belleza del aquel lugar. Pero lo más destacable e inolvidable de esta pequeña y hermosa niña, eran sus ojos. Ardientes como el carbón encendido, rojos, luminosos. Su luz era tan o inclusive mayor a la de aquel extraño sol, que a sus espaldas delineaba su contorno en gruesas líneas rojas.
tras un breve momento de silencio, escuche su pequeña voz, que de nuevo sin titubear ni por un solo segundo. Pregunto tajantemente sobre las razones de mi intrusión en su hogar. Intente responder, mas no podía gesticular palabra alguna, aquel frio me imposibilitaba inclusive el solo hecho de respirar. Yo solo me limitaba a continuar con ese doloroso e interrumpido llanto que no parecía querer cesar jamás.
La niña, sin mostrar emoción alguna, pregunto esta vez, que si lo que buscaba era la venganza, pues ella podria arreglarlo por medio de un sencillo trato, más mi incapacidad por el emitir algún tipo de sonido, causaba ya una desesperación evidente. ella seguía ahi, inmovil con aquella intensa mirada fija, esperando pacientemente una respuesta. Mas aún así, insistió con frases cortas y secas. “respondeme, no necesitas usar tu voz”- Añadió. Sus penetrantes ojos de fuego se clavaban cada vez mas sobre mi, con una abrumadora fuerza.
Estremecido, intente tomar valor y aunque cada vez sentía menos mi cuerpo, y mis ojos empezaban a perder la visión, y sentía qur era inevitable que todo en mi, se terminase apagando muy pronto; Con lo poco de voluntad que aun tenia, le intente mirar fijamente y pense para mi mismo. “Deseo ahora con toda mi alma, que quites de mi esta pesadez y dolor, deseo ser como tú, quién neutral y sin sentimientos eres capaz de vivir en esta tierra o en cualquier otra”.
Ella sin cambiar en ningún momento de expresión, mencionó; “Esto no es una tierra y esto ciertamente no es un regalo, si no buscas venganza,  tomaré lo que me pides pero no debes jamas volver, pues no te recibire por segunda vez ”. Con la poca visión que ya me quedaba, note como ella comenzó a alejarse, caminando con esa usal lentitud, en dirección al gran lago, al llegar a la orilla, se sentó sobre sus piernas y de algún modo extrajo del fondo de aquel lago, una pequeña caja de madera o eso deduje, despues de poderle tocar. Para cuando ella regreso a donde yo estaba, mi ceguera ya era total, mis articulaciones ya no respondian y mi calor era ya muy poco. a punto de desplomarme, logre tocar dicha cajita y recuerdo haber repetido mentalmente una seria de palabras que ella recito. Lo ultimo que recuerdo fue haber sentido como ella retiro la caja de mis manos y yo caí finalmente al suelo, sin fuerza, sin calor, sin movilidad alguna, ni en mi cuerpo ni en mi alma.
y es entonces sin saber a ciencia cierta, cuando o como o inclusive donde...  Recobro por un momento la conciencia del estado en el que me encuentro, no abro los ojos solo siento y hago caso a lo que mi sentido de orientación me dice. Estoy tirado en algún lugar, el piso es frío y se cuela por mi espalda una humedad que no cede en espesor, estoy solo pues no escucho nada a mi alrededor, mas no abro mis ojos.
Aquel frío, que corre enredado con el viento, me indica que el lugar en donde radico, es de temperaturas heladas, sin embargo no es como si tuviese frío, es decir mi cuerpo, no tiembla. Creo que no lo puedo siquiera sentir inclusive, no puedo controlarlo. Súbitamente me entra una sensación de ansiedad y empiezo a desesperar de miedo, que con el tiempo se vuelve angustia, angustia que se desborda en impotencia y finalmente a pocos pasos de estallar en histeria, me quedo en serenidad de nuevo.
Permanezco estable y sereno un momento, pero siento unas indudables ganas por llorar amargamente, en el fondo quizá, mas sin alguna explicación me entra una extraña duda, que me empieza a interrogar de manera molesta y perseverante. Es cierta esta sensación que tengo de querer llorar? La duda comienza a preguntarme una y otra vez. Respiro profundo y busco tranquilizarme nuevamente, al menos lo intento una vez mas.  Pero mi duda por si debo llorar o no se acrecienta y me produce malestar y estrés, entonces lo intento; tengo los ojos cerrados y no veo gran cosa, me concentro en aquel abrumador e intenso frío que me carcome hasta los huesos y me pregunto una vez si quiero llorar.
Mis intentos son cada vez mas inútiles y por mas que trato forzando mis al parecer olvidadas habilidades físicas, estas son de poca ayuda. Entonces la más obvia de las preguntas, llega a mi mente, que aún cegada por la oscuridad que habita en mi, parte repentinamente como un golpe seco parte al hielo…
En donde demonios estoy? que hago aquí, donde fuese que estoy ahora? Claro eso tomando en cuenta que estoy en algún lugar, mas no me atrevo a abrir los ojos. Una vez me ataca ese instinto que parece nuevo, que me incita a dudar de lo obvio.
Aquella voz en mi cabeza, continua con esas molestas preguntas, y porque no abro los ojos de una vez? O en verdad no abro los ojos porque me da miedo?
Que es el miedo? Por un momento me siento tan sereno y despreocupado. Pero si no siento miedo de nada, no siento ni la mas mínima aberración, fobia o rezago a alguna determinada y/o desconocida acción o actividad que me pudiese ser solicitada en aquel mismo momento. Intento abrir los ojos y siento los impulsos eléctricos que mi mente emite para ordenarles que lo hagan, mas estos no lo hacen. Espero y sigo intentando mas no veo un resultado convincente. Tengo ganas de reír súbitamente, tengo ganas a la vez de odiar y amar, tengo ganas de gritar mas no hacer ningún ruido en absoluto.
Estoy sereno, estoy en paz… se quien soy, se lo que hago  aun mas, se perfectamente donde estoy, mas no eh perdido la cordura ni la afinación de mis sentidos básicos. Tomo un pequeño respiro y exhalo con lentitud.
Abro los ojos sutilmente para evitar que la luz me deslumbra… es mi habitación, la misma de toda la vida, se encuentra justo como la deje unos minutos antes de irme. Me levanto y miro el reloj, solo han pasado dos horas, no las recuerdo bien pero ha sido poco tiempo.
Y fue ahi, que de  alguna manera sabía que había extraviado algo, algo faltaba en mi, pero ya no podía recordar el que…